Page 875 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Las          otras          chicas           empezaron                  a       reír


              disimuladamente;  todos  los  rostros  estaban


              vueltos hacia Nell y podía ver su alegría, y de


              alguna forma la señorita Stricken y la regla se


              hicieron irrelevantes  comparadas con  las  otras


              chicas.  Nell  levantó  la  mano  dos  centímetros,


              vio cómo la regla se echaba hacia atrás y oyó el

              silbido. En el último momento, por un impulso,


              le dio la vuelta a la mano, agarró la regla, y la


              giró  tal  y  como  Dojo  le  había  enseñado,


              doblándola  contra  los  dedos  de  la  señorita


              Stricken  para  obligarla  a  soltarla.  Ahora  Nell


              tenía  la  regla,  y  la  señorita  Stricken  estaba


              desarmada.




                 Su oponente era una mujer abultada, más alta


              que  la  media,  bastante  pesada,  el  tipo  de


              profesora  cuya  misma  carnalidad  se  convierte


              en  objeto  de  asombro  morboso  entre  sus


                                                                                                  875
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