Page 924 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Al cabalgar la cabalina por Dovetail, llegó a un
promontorio que permitía una bonita vista de
los Territorios Cedidos, Pudong y Shanghai en
un día claro. Pero la humedad se había
condensado en nubes que formaban una capa
continua a unos trescientos metros por debajo de
su nivel, así que aquel alto territorio en la
cumbre de Nueva Chu‐‐san parecía ser una isla,
la única tierra en todo el mundo exceptuando el
cono cubierto de nieve del Enclave Nipón a unos
kilómetros bajando por la costa.
Salió por la puerta principal y bajó la colina.
Continuamente se aproximaba a la capa de
nubes pero no acababa de alcanzarla nunca;
cuanto más bajaba, más suave se hacía la luz, y
después de unos minutos ya no podía ver los
irregulares asentamientos de Dovetail cuando
se daba la vuelta, ni tampoco las agujas de San
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