Page 926 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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operadores  de  los  enormes  mediatrones,  del


              tamaño  de  una  pared  y  que  tanto  habían


              aterrorizado a Nell en su primera noche en los


              Territorios  Cedidos,  habían  puesto  el  brillo  al


              máximo, intentando compensar la niebla.





                 En  la  costa,  no  lejos  del  Aeródromo,  los


              compiladores de Nueva Chusan, como gesto de

              caridad, habían dispuesto algo de espacio para


              el Vaticano. Antes no había contenido más que


              una misión de dos pisos para tetes que habían


              seguido su estilo de vida hasta la clausura lógica


              y que se habían encontrado sin hogar, adictos,


              perseguidos por los acreedores, o huyendo de


              la  ley  o  de  abusivos  miembros  de  su  propia


              familia.




                 Más recientemente, ésas habían pasado a ser


              funciones  secundarias,  y  el  Vaticano  había


              programado los cimientos del edificio para que


                                                                                                  926
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