Page 1063 - La Estacion De La Calle Perdido - China Mieville
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disiparon en la nada. Con asombrosa velocidad, el
extraordinario rastro dobló su intensidad, y excitó a las
polillas asesinas hasta volverlas locas.
Una por una emitieron un gorjeo de asombrada y
deleitada codicia, un anhelo que no conocía límites.
Desde los extremos de la ciudad, desde los cuatro
puntos cardinales, convergieron en un frenesí de batir
de alas, cuatro cuerpos famélicos, exultantes y
poderosos que descendían para alimentarse.
Hubo una diminuta emisión de luces en la pequeña
consola. Isaac se aproximó lentamente, con el cuerpo
encorvado, como si pudiera agacharse bajo el faro de
energía que emanaba desde el cráneo de Andrej. El
anciano se convulsionaba y se retorcía en el suelo.
Isaac tuvo mucho cuidado de no mirar su cuerpo
despatarrado. Consultó la consola, tratando de
encontrarle sentido al leve juego de luces de los diodos.
—Creo que es el Consejo de los Constructos —dijo
por encima del monótono sonido de la lluvia—. Está
enviando instrucciones para tratar de rodear la barrera,
pero no creo que lo consiga. Esto es demasiado simple
para él —dijo, mientras daba una palmaditas a la
válvula circuito—. No hay nada de cuyo control pueda
apoderarse —Isaac se imaginó una lucha en las
femtoscópicas autopistas del cableado.
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