Page 1187 - La Estacion De La Calle Perdido - China Mieville
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ciudad, hacia el aire.
El tiempo está inmóvil. Estoy sereno. No hay un solo
sonido. La ciudad y el aire están en calma.
Y alzo los brazos lentamente y paso los dedos por mis
plumas. Las apartó lentamente mientras mi piel se eriza, las
acarició sin piedad a contrapelo. Abro los ojos. Mis dedos se
cierran y aferran los rígidos tubos y las engrasadas fibras de
mis mejillas, cierro el pico con todas mis fuerzas para no
gritar y entonces empiezo a tirar.
Y mucho tiempo después, horas después, en lo más
profundo de la noche, regreso por aquella escalera oscura y
salgo.
Un carromato pasa traqueteando rápidamente por la calle
desierta y luego, el silencio. Al otro lado de los adoquines, un
chorro de gas despide un haz de luz parda.
Una figura sombría me ha estado esperando. Entra en la
pequeña esfera de luz y se detiene, con el rostro envuelto en
tinieblas. Me saluda con un gesto lento. Hay un momento
brevísimo en el que pienso en mis numerosos enemigos y me
pregunto cuál de ellos es este hombre. Entonces reparo en la
enorme pinza de mantis con la que me saluda.
Descubro que no estoy sorprendido.
Jack Mediamisa extiende de nuevo su brazo rehecho y, con
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