Page 1182 - La Estacion De La Calle Perdido - China Mieville
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El voto de la bandada fue unánime. No negué los hechos
(la idea pasó por mi mente durante un breve momento y una
oleada de aborrecimiento hacia mí mismo me hizo vomitar).
No podía haber dudas sobre el juicio.
Sabía que era la decisión correcta. Pude incluso mostrar
un poco de dignidad, apenas un diminuto jirón, mientras
caminaba entre los ejecutores electos de la ley. Caminé
lentamente, arrastrando los pies a causa de los enormes pesos
de lastre que me atenazaban para impedir que volara y
huyera, pero lo hice sin pausa y sin queja.
Solo vacilé al final, cuando vi las estacas que me
condenarían a la ardiente tierra.
Tuvieron que arrastrarme los últimos cinco metros, hasta
el lecho seco del Río Fantasma. Me debatí y luché a cada paso.
Supliqué una misericordia que no merecía. Estábamos a un
kilómetro de nuestro campamento y estoy seguro de que la
bandada escuchó hasta el último de mis gritos.
Me tendieron con los brazos en cruz, el vientre sobre el
polvo, el sol sobre mí. Tiré de mis ligaduras hasta que mis
manos y mis pies quedaron completamente entumecidas.
Cinco a cada lado, sujetando mis alas. Inmovilizando mis
grandes alas mientras me debatía y trataba de golpearlas con
todas mis fuerzas contra los cráneos de mis carceleros.
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