Page 15 - Portico - Frederik Pohl
P. 15

se le presentó la oportunidad. Murió al año siguiente.

            Todo  lo  que  heredé  de  él,  en  cuanto  fui  lo  bastante


            mayor para desempeñarlo, fue su trabajo.

               Ignoro  si  ustedes  han  trabajado  en  las  minas  de

            alimentos, pero al menos habrán oído hablar de ellas.


            No es un lugar muy alegre. Empecé a los doce años, a

            media jornada y mitad de salario. Cuando cumplí los


            dieciséis  alcancé  el  puesto  de  mi  padre:  taladrador:

            buena paga, trabajo duro.

               Pero  ¿qué  se  puede  hacer  con  la  paga?  No  es


            suficiente  para  el  Certificado  Médico  Completo.  Ni

            siquiera  es  suficiente  para  sacarte  de  las  minas,  sólo

            llega  para  hacer  de  ti  una  especie  de  éxito  local.


            Trabajas dos turnos de seis y diez horas. Ocho horas de

            sueño y otra vez a empezar; la ropa te apesta siempre a

            pizarra.  No  puedes  fumar  excepto  en  cuartos


            herméticamente  cerrados.  La  niebla  del  petróleo  se

            posa por doquier. Las chicas están tan sucias, pringosas


            y agotadas como tú.

               Así  que  todos  hacíamos  las  mismas  cosas,

            trabajábamos,  perseguíamos  a  las  mujeres  de  los


            demás y jugábamos a la lotería. Y bebíamos mucho, un

            mejunje  fuerte  y  barato  que  destilaban  a  quince


            kilómetros  de  distancia.  A  veces  la  etiqueta  decía

            Scotch y otras vodka o bourbon, pero todo procedía de

            las mismas columnas de fango. Yo no era diferente de








                                                                                                           14
   10   11   12   13   14   15   16   17   18   19   20