Page 211 - Southern Reach 01 - Aniquilacion - Jeff Vandermeer
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como reposada era la sensación de soledad. Esa calma
era una invitación a bajar la guardia y, simultáneamente,
una reprimenda para que no lo hicieras. Faltaban casi
dos kilómetros para el campamento base y me sentí
perezosa con la luz y el zumbido de los insectos en la
hierba crecida. Ya estaba maquinando qué iba a decirle a
la topógrafa, qué le contaría y qué le ocultaría.
Mi esplendor interior se incendió. Me dio tiempo a
dar medio paso a la derecha.
El primer disparo me dio en el hombro izquierdo en
vez del corazón, y el impacto me retorció al empujarme
hacia atrás. El segundo disparo se deslizó por mi costado
izquierdo y, más que levantar del suelo, me hizo girar y
tropezar. En el silencio profundo en que fui a dar contra
la pendiente y reboté colina abajo, un rugido llegó a mis
oídos. Me quedé tirada al pie de la colina, sin resuello y
con una mano extendida hundida en el agua negra y el
otro brazo atrapado bajo el cuerpo. El dolor en el costado
fue al principio como si me abrieran con un cuchillo de
carnicero y volvieran a coserme. Pero enseguida amainó
en forma de un daño desagradable; las heridas de bala se
redujeron, por alguna conspiración celular, a la
sensación de minúsculos animales retorciéndose
lentamente en mi interior.
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