Page 220 - Southern Reach 01 - Aniquilacion - Jeff Vandermeer
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movimiento de sus caderas sobre el suelo, cuando me
apuntaba con la mirilla. Pude oír el sonido de las gotas
de sudor rodándole por la frente. Y oler su desodorante y
notar el sabor de la hierba amarillenta que había
aplastado para ponerme la emboscada. Cuando le
disparé, lo hice con los sentidos todavía aguzados, y fue
ese el único motivo de que me resultara vulnerable.
Fue, in extremis, una exacerbación súbita de lo que
yo ya había estado experimentando. De camino al faro y
al volver, el esplendor se había manifestado en parte
como un resfriado leve. Me aparecieron unas décimas de
fiebre, tos y mucosidad. En algunos momentos me sentí
débil y mareada. La sensación de estar flotando o de
pesadez me recorrió el cuerpo a intervalos totalmente
descompensados, de modo que pasaba de ir ligera a
arrastrarme.
Mi marido se habría mostrado precavido respecto al
esplendor. Habría encontrado mil maneras de intentar
ponerle remedio —y de eliminar todo rastro, de paso— y
no dejarme afrontarlo por mi cuenta, razón por la que,
durante mucho tiempo, no siempre se lo dije si me
encontraba mal. De todos modos, en este caso tanto
esfuerzo por su parte habría sido inútil. O te dedicas a
preocuparte por una muerte que quizá no llegue o te
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