Page 228 - Southern Reach 01 - Aniquilacion - Jeff Vandermeer
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pero su cercanía amortiguaba mis ganas de meterme en


             el coche y conducir hasta el paraje natural más cercano.

             Me gustaba visitarlo por la noche por la posibilidad de

             ver a un precavido zorro o pillar a un petauro del azúcar

             descansando en un poste telefónico. Los chotacabras se


             agrupaban  ahí  cerca  para  cebarse  con  los  insectos  que

             bombardeaban  las  farolas.  Ratones  y  búhos  ejecutaban

             antiguos  rituales  de  depredador  y  presa.  Todos  ellos


             mantenían un estado de alerta que los diferenciaba de los

             animales  verdaderamente  salvajes:  se  trataba  de  una

             alerta hastiada, resultado de historias largas y fatigosas:


             experiencias  de  mala  fe  en  territorios  ocupados  por

             humanos, hechos trágicos del pasado.



                    No le conté a mi esposo que mis caminatas tenían un

             destino  porque  quería  la  parcela  solo  para  mí.  Hay

             muchas  cosas  que  las  parejas  hacen  por  costumbre  y


             porque  se  espera  que  las  hagan,  y  a  mí  eso  no  me

             importaba.  A  veces  hasta  me  gustaba.  Pero  tenía  la

             necesidad de ser egoísta con aquel pedazo de naturaleza


             urbana.  Me  expandía  la  mente  cuando  estaba  en  el

             trabajo,  me  calmaba,  me  proporcionaba  una  serie  de

             dramas en miniatura de los que estar pendiente. Lo que

             yo no sabía era que, mientras me aplicaba esta tirita para


             mis ansias de lo ilimitado, mi esposo soñaba con el Área

             X y con espacios abiertos mucho mayores. Sin embargo,


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