Page 12 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
P. 12
Había convencido a la gente allá en casa
describiéndoles que entonces los colonos
llegarían al planeta y descenderían de los cielos
como deidades para encontrarse con las nuevas
personas. En lugar de un mundo duro y sin
domesticar, una especie de ayudantes y
sirvientes elevados hasta la inteligencia recibiría
a sus creadores. Eso era lo que había contado a las
juntas y comités de la Tierra, pero nunca había
sido para ella el propósito del proyecto. Los
monos eran el propósito, y aquello en lo que se
convertirían.
Esta era una de las cosas que más enfurecían a los
NUNs. Gritaban que se crearían superseres a
partir de meras bestias. En realidad eran como
niños mimados que se oponían a compartir nada.
La humanidad, hija única, ansiaba la atención
exclusiva del universo. Como tantos otros
proyectos enarbolados como causas políticas, el
desarrollo del virus había estado plagado de
protestas, sabotajes, terrorismo y asesinato.
Y sin embargo, por fin triunfamos sobre nuestra
propia naturaleza, pensó Kern con satisfacción.
Y, por supuesto, había una brizna de verdad en
los insultos que le dirigían los NUNs, porque a
ella no le importaban los colonos ni los sueños
neoimperialistas de sus camaradas. Quería crear
nueva vida, a su imagen tanto como a la de la
humanidad. Quería saber qué podría
11

