Page 16 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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que explicase qué estaba haciendo. Durante un
momento el avatar de Sering se la quedó
mirando, y luego movió los labios al decir:
—Hay que detenerla, doctora Kern. A usted y los
que son como usted; sus nuevos humanos,
nuevas máquinas, nuevas especies. Si tiene éxito
aquí, entonces lo repetirá en otros mundos: lo ha
dicho usted misma, y sé que ya han empezado a
terraformarlos. Esto termina aquí. ¡Non Ultra
Natura! No mayores que la naturaleza.
Kern perdió unos momentos preciosos que
podrían haber servido para disuadirlo
dedicándole una sarta de insultos personales,
hasta que Sering volvió a hablar:
—La he bloqueado, doctora. Haga lo mismo
conmigo si lo desea, pero por el momento voy a
seguir hablando y usted no podrá
interrumpirme.
Kern estaba intentando anularlo, buscando en los
sistemas del ordenador de control para encontrar
qué había hecho, pero la había dejado
desconectada de una forma elegante y selectiva.
Había áreas enteras de los sistemas de la
instalación que sencillamente no aparecía en sus
planos mentales, y cuando preguntó al
ordenador por ellas, este se negó a reconocer su
existencia. Ninguna de ellas era vital para la
misión (no eran ni el Tonel, ni el Frasco, ni
siquiera la Cápsula Centinela), y por tanto
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