Page 20 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Ante ella se encontraba el portal circular que
daba a la Cápsula Centinela. Solo al verlo
entendió que una parte de su mente, la parte en
la que siempre confiaba para desentrañar los
cálculos más complejos, ya había asimilado la
situación y había elegido la única salida,
improbable pero posible.
Aquí era donde se suponía que Sering debía
estar. Este era el barco que navegaría lentamente
hacia el futuro y que él, en un universo más
cuerdo, debería haber pilotado. Ahora ordenó a
la puerta que se abriese, y comprobó con alivio
que esta, justo la parte de la instalación que era
responsabilidad particular de Serig, parecía no
haber sido manipulada.
La primera explosión llegó, y ella pensó que sería
la definitiva. La Brin crujió y se agitó a su
alrededor, pero el núcleo de energía permaneció
estable… como demostraba el hecho de que ella
no había sido desintegrada todavía. Volvió a
prestar atención al torbellino de frenéticos
mensajes de la tripulación. Sering había
saboteado las cápsulas de salvamento. No quería
que nadie evitase el destino que había decretado
para sí. ¿Era posible que hubiese olvidado la
Cápsula Centinela?
Las explosiones de las cápsulas sacarían a la Brin
2 de su posición, empujándola hacia el planeta o
hacia el espacio. Tenía que salir de ahí.
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