Page 214 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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No  podía  ver  la  expresión  de  Scoles,  y  por  un


              momento el cabecilla de los amotinados se quedó


              inmóvil como una estatua, pero luego asintió, con

              mucha reticencia.



              Ponedles  mascarillas  a  ambos  —ordenó—.


              Levantadlos. Volved a atarlos y traedlos. Salimos


              de esta nave ahora mismo.



              En  el  pasillo  esperaba  una  docena  de  los  de

              Scoles, la mayoría con mascarillas. Holsten miró


              a  los  ojos  a  través  de  los  visores  hasta  que


              identificó a Nessel: no era exactamente una cara

              familiar,  pero  era  mejor  que  nada.  El  resto,


              hombres y mujeres por igual, eran desconocidos.



              —A la lanzadera, ya —fue la orden de Scoles, y


              se pusieron en marcha, empujando a Holsten y

              Lain ante sí.



              Holsten no conocía casi nada de la estructura de


              la  Gilgamesh,  pero  Scoles  y  los  suyos  parecían


              estar tomando una ruta decididamente indirecta

              hacia dondequiera que fueran. El cabecilla de los


              amotinados                      mascullaba                     constantemente,


              obviamente  en  contacto  por  radio  con  sus

              subordinados.                     Presumiblemente                          Seguridad


              había  emprendido  una  ofensiva  en  serio,  y


              ciertamente  aumentaron  la  velocidad,  y  luego

              todavía  más.  ¿El  primero  en  llegar  a  la  lanzadera


              gana?












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