Page 217 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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—Todos  están  jo…  Todos  tienen  un  gran


              problema —respondió—. Nadie va a aterrizar en


              ese planeta.



              —¿Quién sabe? No es que estuviera planeando

              algo  como  esto,  pero  he  estado  pensando  en


              cómo solucionarlo.



              —¡En marcha! —ladró de repente Scoles, y en ese


              momento alguien empezó a dispararles desde la

              dirección en la que se dirigían.



              Holsten tuvo un atisbo de un par de figuras con


              algún  tipo  de  traje  acorazado,  placas  oscuras


              sobre  tela  gris  brillante,  presumiblemente  el

              uniforme completo de los guardias de Seguridad.


              Estaban  acercándose,  portando  rifles  con


              delicadeza, y Scoles agarró a Lain y se la puso por

              delante.



              —¡Retroceded, o esta se lleva un tiro! —chilló.



              —¡Esta es vuestra única oportunidad de rendiros!


              —respondió  lo  que  podía  haber  sido  la  voz  de

              Karst, procedente de uno de los trajes—. ¡Dejad


              caer las pistolas, pedazos de mierda!



              Uno  de  los  amotinados  le  disparó,  y  todos


              comenzaron  a  hacerlo.  Holsten  vio  que  ambas

              figuras se tambaleaban; una fue derribada sobre


              su espalda. Pero era solo la inercia de las balas.


              No había señales de que los hubiesen perforado,

              y  el  guardia  de  Seguridad  caído  ya  estaba


              levantándose y alzando su arma.






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