Page 31 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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arrastra un poco a lo largo del borde de la tela.
Está esperando que ella se mueva. No lo hace. Él
vuelve a moverse. Finalmente llega a un punto
donde su presencia cambia los cálculos
instintivos de Portia.
Portia se mueve a lo largo del camino que había
trazado, arrastrándose, saltando, bajando por un
hilo, y todo el tiempo su mente retiene la imagen
de ese mundo tridimensional con las otras dos
arañas en él.
Al fin llega a su posición sobre la tela de la
Scytodes, de nuevo en la finea de visión del
macho inmóvil. Espera hasta que este hace su
movimiento. El macho tamborilea sobre los hilos
de seda, probando su firmeza con cautela. Sus
movimientos son mecánicos, repetitivos, como si
fuera solo un fragmento de hoja seca que ha caído
en la tela. La Scytodes se mueve una vez, y luego
se para. Una brisa hace estremecerse la tela y el
macho se mueve más rápidamente bajo la
cobertura del ruido blanco de los hilos
temblorosos.
Salta y baila abruptamente, hablando el lenguaje
de la tela en términos altos y claros: ¡Una presa!
¡Una presa trata de escapar!
La Scytodes se pone en marcha al instante y
Portia ataca, cayendo tras su enemiga en
movimiento y hundiendo sus colmillos en ella. El
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