Page 367 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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porque la censura que había ordenado que Lain
ejecutase nunca podría impedir el acceso del
principal infractor: la propia Lain.
—Debes agradecer la oportunidad de caminar en
persona por el satélite —le sugirió Guyen
mientras ambos ocupaban sus asientos y se
abrochaban los correajes—. Seguir las huellas de
los antiguos y demás. Pensaría que es el sueño de
todo clasicista.
En la experiencia de Holsten, el sueño de un
clasicista se basaba más en dejar que otra persona
hiciese el trabajo peligroso, y luego sentarse a
escribir análisis eruditos de las obras de los
antiguos o, cada vez más según avanzaba en su
carrera, de los análisis de otros académicos. Más
allá de eso, y desde luego más allá de lo que
pudiera contar a Guyen, se había dado cuenta de
algo deprimente: ya no le gustaban los antiguos.
Cuanto más aprendía de ellos, más los veía no
como modélicos viajeros espaciales cuasidivinos,
tal y como su cultura los había imaginado
originalmente, sino como monstruos: monstruos
torpes, incapaces de ponerse de acuerdo y
miopes. Sí, habían desarrollado una tecnología
que todavía estaba más allá de lo que había
logrado el pueblo de Holsten, pero era
exactamente lo que ya había sabido: el brillante
ejemplo del Viejo Imperio había embaucado a
toda la civilización de Holsten para cometer el
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