Page 457 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Si explicas al templo que estabas confundida o te


              confundieron,  podré  salvarte.  Te  quedarás


              conmigo, y trabajarás a mi lado.



              Pero  no  estoy  equivocada.  Los  movimientos  de

              Bianca son categóricos y firmes.



              Tienes que estarlo.



              Si  dirigís  las  lentes  al  cielo  nocturno,  lentes  de  la


              potencia  y  claridad  que  ahora  podemos  fabricar,  lo

              veréis también, explica Bianca con calma.



              Ese  es  un  misterio  incognoscible  para  las  que  no


              pertenecen al templo, la reconviene Portia.



              Eso dicen las que pertenecen al templo. Pero yo


              he mirado; he visto el rostro de la Mensajera, y la

              he  medido  y  estudiado  cuando  pasa  sobre


              nosotras.  La  he  captado  con  mis  placas  y  he


              analizado  la  luz  que  parece  emitir.  Es  solo  luz

              reflejada  del  sol.  Y  el  misterio  es  que  no  hay


              misterio. Puedo decirte el tamaño y la velocidad


              de la Mensajera. Puedo incluso aventurar de qué

              material  está  construida.  La  Mensajera  es  una


              roca de metal, y nada más.



              Serás exiliada, le dice Portia. ¿Sabes lo que significa


              eso?  Pues  las  hembras  ya  no  matan  a  otras

              hembras,  y  la  sentencia  más  severa  en  el  Gran


              Nido es negar a la acusada las maravillas de la


              metrópolis.  Las  condenadas  reciben  una  marca

              química que las identifica para ser atacadas si se


              acercan a cualquiera de las colonias de hormigas






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