Page 459 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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de otras ciudades, incluso de aquellas hostiles al Gran
Nido. Sabes que otras sienten lo mismo que yo.
Y serán castigadas, cuando llegue su hora, le dice
Portia. Como lo serás tú.
5.3
Viejos amigos
Los cuatro se reunieron en una vieja sala de
servicio que parecía representar un terrero
neutral entre las diversas partes de la nave en
poder de distintas camarillas. Lain y los otros dos
trajeron séquitos que se quedaron fuera
esperando, sin perderse de vista unos a otros
como soldados hostiles en una guerra fría.
En el interior, se produjo un reencuentro.
Vitas no había cambiado; Holsten sospechaba
que, en suma, no había pasado fuera del
congelador mucho más tiempo que él, o quizá
simplemente el tiempo extra le sentaba bien: era
una mujer atildada y esbelta cuyos sentimientos
estaban tan ocultos que su rostro seguía siendo
un enigma. Llevaba un uniforme todavía, como
si acabase de surgir de los recuerdos de Holsten
sin ser mancillada por el caos en el que al parecer
se estaba sumiendo la Gilgamesh Lain ya le había
explicado que Vitas había sido reclutada por
Guyen para ayudarlo con el grabador. Las ideas
de Vitas al respecto eran desconocidas, pero
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