Page 586 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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—Necesitamos desplazarte a una cámara… —
comenzó el hombre del comité de bienvenida,
con el mismo tono animado, tranquilo y falso.
—No —dijo uno de los demás—. Os lo dije, a este
no. Para este tenemos instrucciones especiales.
Ah, claro.
—Decídmelo, entonces —espetó Holsten—.
Decidme quiénes sois en realidad. ¡Tú! —Apunto
a la mujer que no era Ailen—. ¿Quién eres? ¿Qué
sucedió a la auténtica Ailen para que lleves
puesta su piel… digo, su ropa? —Pudo sentir una
profunda locura que intentaba liberarse en su
interior. Este grupo de personas serias y bien
educadas con los uniformes robados estaba
empezando a asustarle más que los amotinados,
más que las túnicas harapientas de los fanáticos.
¿Y por qué era siempre así?—. ¿Qué demonios
nos pasa? —Y solo por sus expresiones se dio
cuenta de que había hablado en voz alta, pero ya
no pudo parar—. ¿Qué nos pasa para que no
podamos vivir juntos en esta jodida cáscara de
nuez sin atacarnos unos a otros? ¿Para que
tengamos que intentar controlarnos unos a otros,
mentirnos unos a otros, dañarnos unos a otros?
¿Quiénes sois para decirme dónde tengo que
estar y qué tengo que hacer? ¿Qué le estáis
haciendo a la pobre Gilgamesh? ¿De dónde habéis
salido todos vosotros? —Esto último surgió como
un chillido que consternó a Holsten porque algo
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