Page 583 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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—Por favor, doctor Mason —pidió con paciencia
una de las mujeres, como si Holsten fuera solo un
viejo confuso que no quisiera volver a la cama.
—¡No sabéis quién soy! —les gritó Holsten, y
luego se agachó y de alguna forma volvió a
levantarse aferrando toda la tapa de la cámara de
suspensión, con sus goznes hechos trizas, y su
peso que casi lo desequilibraba le dio una
peculiar seguridad: había algo sólido en el
mundo sobre lo que tenía control.
La arrojó. Más tarde, reviviría ese momento con
asombro, observando a ese desconocido furioso
en que se había convertido por un momento,
lanzando el engorroso proyectil por encima del
ataúd abierto y en dirección a ellos. Dio de lleno
en el objetivo, golpeando sus brazos alzados, y
derribándolos de su camino, y entonces echo a
correr, con el traje de sueño abierto a su espalda
aleteando mientras salía disparado de
Tripulación Principal.
No había ningún lugar en absoluto al que
pudiera pensar en dirigirse, así que se limitó a
seguir adelante, tropezando y tambaleándose,
recorriendo los pasillos que recordaba, pero que
habían sido transformados en su ausencia en algo
extraño y roto. Por todas partes faltaban paneles
de las paredes, y el cableado estaba al aire, en
algunos sitios arrancado o cortado. Alguien había
despellejado a la Gilgamesh desde dentro,
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