Page 587 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
P. 587
en él parecía haberse roto más allá de cualquier
posible control o remiendo. Por un momento se
quedó mirando a su público de jóvenes
desconocidos, con la boca abierta, todo el mundo
incluyendo él mismo esperando a ver si tenía
algo más que decir. En vez de eso, sintió que su
boca se deformaba y retorcía, y los sollozos
comenzaron a recorrerle el pecho. Era
demasiado. Había sido demasiado. Había
traducido las locuras de un ángel guardián
milenario. Había sido secuestrado. Había visto
un mundo alienígena repleto de horrores
terrícolas. Había temido. Había amado. Había
conocido a un hombre que quería ser Dios. Había
visto la muerte.
Todo ello en unas pocas semanas muy duras. El
universo había tenido siglos para amortiguar los
golpes, pero él no. A él lo había despertado y
machacado, despertado y machacado, y el rígido
estasis de la suspensión no le ofrecía ninguna
posibilidad de recuperar el equilibrio.
—Doctor Mason —dijo uno de ellos, con esa
cortesía incansable y brutal—. Somos de
Ingeniería. Somos tripulantes.
Y la mujer que había señalado añadió:
—Ailen era mi abuela.
—¿Ingeniería? —consiguió decir Holsten.
586

