Page 96 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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una cultura que se mantiene a distancia de la
violencia real, a la vista de los riesgos inherentes
en cualquier choque. El peligro que suponen
unas para otras ha sido una gran influencia
civilizadora, tanto como el sentido de hermandad
que les ha concedido su herencia vírica común.
Pero Bianca no retrocede, por mucho que su
oponente la supere claramente. Las ostentaciones
de amenaza se vuelven cada vez más agresivas, y
la gran hembra salta y se lanza por toda la tela,
mientras que Bianca se mueve a un lado y otro y
mantiene los escudos alzados contra el asalto que
va a recibir.
Portia, por su parte, teje su tela, y se prepara para
utilizar otra innovación del Gran Nido, esta tan
nueva que ha tenido que aprenderla, aunque
quizá será capaz de donarla víricamente a su
progenie.
La gran hembra salta justo cuando Portia está
preparada. Bianca recibe el ataque de los
colmillos en los escudos, y el impacto la arroja
sobre la espalda. La hembra se alza para atacar de
nuevo, furiosa.
La piedra que la golpea la lanza fuera de la tela,
cayendo hasta colgar de su hilo, estremeciéndose
y convulsionándose. Su abdomen tiene una
grieta en un costado, donde el misil lo perforó, y
la perdida de fluidos ya está haciendo que el resto
de sus miembros se enrosquen sobre sí mismos
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