Page 99 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Por último, se recostó en el asiento, consciente de
que los ojos de todos estaban fijos en él.
—Es un aviso —les dijo—. Dice que estamos
transmitiendo desde las coordenadas incorrectas,
o algo así. Dice que no tenemos permiso para
estar aquí.
—Parece que se está activando —observó un
miembro del equipo científico que había estado
obteniendo lecturas del objeto distante—. Veo un
rápido crecimiento en el consumo de energía. Su
reactor está aumentando la producción.
—Entonces está despierto —declaró Guyen, más
bien para nada, en opinión de Holsten.
—Supongo que aún es solo una señal automática
—adivinó Lain.
—Dile que estamos respondiendo a su señal de
socorro.
Holsten ya había compuesto una respuesta en
lenguaje erudito que sonaba tan formal como un
ejercicio académico, y luego había hecho que Lain
y la Gilgamesh la transcribieran en el mismo
formato electrónico que usaba el satélite.
La espera, mientras las señales bailaban a lo largo
de esos millones de kilómetros de vacío, pronto
puso a prueba los nervios de todos.
—Se llama a sí mismo Segundo Hábitat Centinela
Brin —tradujo finalmente Holsten—.
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