Page 97 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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involuntariamente. Portia ya ha recargado, y su


              honda de seda está tensa en una V entre sus patas


              delanteras  separadas  y  sus  poderosas  patas

              traseras.



              Las nativas se la quedan mirando. Un par de ellas


              han  reptado  hacia  su  líder  herida,  pero  Bianca


              está más cerca, y cae sobre ella para clavar sus

              colmillos en el caparazón agrietado de su víctima.



              Portia  evalúa  a  las  nativas.  Han  adoptado  una


              postura                de            sumisión,                   completamente


              amilanadas.  Una  de  las  otras  hembras,  no  la

              mayor  pero  quizá  la  más  valiente,  sube  con


              deferencia a la tela.



              ¿Qué deseáis?, indica con las patas.



              Bien. Comerciemos, dice Portia, mientras Bianca se


              reúne con ella. Contadnos sobre vuestros vecinos.


              Una  vez  han  acabado,  y  cada  facción  ha


              considerado  qué  esta  dispuesta  a  compartir  en


              función del poder negociador de la otra parte, el

              macho  de  Portia  se  sube  a  la  tela  y  destila  su


              Conocimiento  de  la  crianza  de  áfidos  en  un


              paquete  de  esperma  pulcramente  envuelto  en

              seda.  Uno  de  los  machos  nativos  realiza  un


              servicio parecido con su propio saber cotidiano


              del  territorio  de  su  familia  y  sus  agresivos


              vecinos. Este uso activo de la trascripción vírica

              no es un comportamiento causado por el propio


              virus, sino una tradición cultural del pueblo de







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