Page 26 - Ciencia Ficción - Selección 01
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mismo. Saltó del lecho e hizo diez flexiones sobre el
linóleo del piso, apoyado en los brazos. Aquel suelo
no parecía ensuciarse nunca, aunque Birdie jamás
había visto a nadie limpiarlo. En la última flexión
no pudo levantarse, y se quedó allí, descansando
con los labios pegados contra el frío linóleo.
Luego se incorporó y tomó asiento en el borde del
desordenado lecho, observando la cortina blanca
que se movía a impulsos del viento. Pensó de nuevo
en Milly, su querida, hermosa y espléndida Milly.
Deseaba enormemente casarse con ella, sin que le
importarse cuál era su clasificación genética. Si ella
le amaba de verdad, eso no podía constituir ningún
inconveniente. No obstante, se daba cuenta que
estaba haciendo lo que debía, al esperar.
Comprendía que el apresuramiento era una
necedad. Inmediatamente después de fracasar en la
prueba para rectificar su clasificación, Birdie trató
de convencerla para que tomase una píldora
fecundadora que compró en el mercado negro por
veinte dólares. La píldora contrarrestaba el efecto
del agente anticonceptivo que se vertía en el agua
de la ciudad.
—¿Estás loco? —le gritó ella, entonces—. ¿Has
perdido el juicio, Birdie?
—Sólo quiero un hijo, eso es todo. ¡Condenación!
Si no nos dejan tenerlo legalmente, lo tendremos
por nuestra cuenta.
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