Page 30 - Ciencia Ficción - Selección 01
P. 30
cráneo, tan liso y desnudo como el casco de un
policía. Al pasar junto a Birdie le pidió una moneda,
hablando con un raro acento, ni español, ni francés,
que hizo recordar algo a Birdie. Éste arrugó la nariz
y le contestó:
—Lo siento, yo también estoy sin un centavo.
Lo cual, en realidad, no era precisamente la
verdad.
El viejo de la barba hizo un ademán poco académi‐
co, y entonces Birdie recordó a quién se parecía. ¡A
Sócrates!
Echó una ojeada a su muñeca, pero se dio cuenta
que había olvidado ponerse el reloj. Giró en redon‐
do, y en ese momento el gigantesco reloj, anuncio
del First National City Bank, dio las dos y cuarto.
No era posible. Birdie preguntó a otros dos ancianos
si era esa hora, y sus relojes lo confirmaron.
De nada valía ya tratar de llegar al examen. Sin
saber muy bien la razón, Birdie esbozó una sonrisa.
Lanzó después un suspiro que denotaba alivio, y
se sentó a contemplar el mar.
—Lo que quiero que comprendas, Birdie, si me
dejas terminar, es que existen personas más
capacitadas que yo para aconsejarte. Hace ya tres
años que no he visto tu ficha. Desde entonces,
desconozco los progresos que has hecho, y las metas
que te has trazado. Cierto es que hay un psicólogo
en la Universidad, y además...
30

