Page 256 - Ciencia Ficción - Selección 01
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llegaba el ruido de la música de baile, y el pie de
Zenna comenzó a golpear sobre los tablones del
pavimento siguiendo el ritmo. «Sí —pensó él
sonriendo amargamente—, tengo que olvidarlo
todo, pero, ¿por qué?»
—¿Por qué no me dejas solo?
La pregunta se la hizo tanto a la mujer como a
aquella molestia que sentía allí donde debía estar su
brazo. Hizo un gesto de dolor, recordando durante
un segundo cómo había ocurrido aquello, al saltar
libremente del «Deneb», al mismo tiempo que su
línea salvavidas se alejaba en compañía de su brazo
todavía sujeto a ella y a la vez que su traje reventaba
y sus ojos se abrían desmesuradamente con horror
tras el cristal protector. Y durante todo aquel tiempo
fue hundiéndose en la inconsciencia,
convirtiéndose los segundos en eternidades bajo los
rayos del implacable sol, escuchando a través del
espacio a las almas muertas de los otros ciento
treinta, gritando silenciosamente la agonía de los
moribundos, y él también gritando dentro de su
propio cráneo. (Ellos no habían sabido, cuando le
aceptaron las Fuerzas Espaciales de los Estados
Unidos, el paso de su madre a través de la
Hallendorf Barrier, camino de la base de Venus, en
su séptimo mes, ni de la proyección que así había
estimulado el desarrollo de la parte posterior de su
cerebro. Más tarde, cuando se descubrieron al azar
los niños, en su fantástico talento, se bautizaría con
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