Page 60 - Ciencia Ficción - Selección 01
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—Por eso le llamamos nuestro santo patrón —ase‐


            guró la mujer, sonriendo con afecto en dirección al


            doctor  Kotiwala—.  Cuando  se  marche  de  aquí  y

            logre adquirir la virtud, será siempre un amigo para


            los que quedamos atrás.


               Chance no daba crédito a sus oídos. Un momento


            antes  la  comadrona  había  dicho  que  la  India  no

            podía permitirse dejar de lado a las gentes que aún


            eran capaces de rendir algo, y ahora parecía aprobar


            un propósito que a él se le antojaba una mezcla, a


            partes iguales, de egoísmo y superstición.

               —¿Va usted a decirme que él cree en esa necedad


            de acumular virtudes para una existencia futura?


               La comadrona le miró con frialdad.


               —Me parece que eso es una descortesía por su par‐

            te  —dijo—.  Las  enseñanzas  del  hinduismo  nos


            dicen que el alma vuelve a encarnarse, a través de


            un  ciclo  eterno,  hasta  llegar  a  identificarse  con  el


            Todo. ¿No se da usted cuenta que toda una vida de

            trabajo entre los recién nacidos nos permite ver todo


            esto con mayor claridad?


               —Entonces, ¿usted también lo cree?


               —Eso no tiene importancia. Pero sí le diré que pre‐

            sencio milagros cada vez que admito a una madre


            en este hospital. Soy testigo de cómo un acto animal,


            un proceso sucio, sangriento y hediondo, da lugar a


            la aparición de un ser racional. Yo nací, lo mismo

            que usted, como una criatura indefensa y llorosa, y


            aquí  estamos  ahora,  hablando  en  términos







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