Page 62 - Ciencia Ficción - Selección 01
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inenarrables,  como  el  de  la  talidomida,  y  la


            bendición  de  los  antibióticos,  que  por  su  eficacia,


            precisamente,  estaban  atestando  a  países  como  el

            suyo con más bocas de las que se podían alimentar.


            Y ahora había trabajado con unas nuevas técnicas


            con  las  cuales  nueve  de  cada  diez  recién  nacidos


            bajo su supervisión eran bien recibidos y queridos

            por sus padres, en lugar de constituir una carga o


            verse condenados a la existencia a medias del hijo


            ilegítimo.


               En ocasiones las cosas salían bien, y otras salían

            mal.  A  lo  largo  de  su  prolongada  y  eficaz  vida


            profesional, el doctor Kotiwala había llegado a la


            convicción  que  no  podía  confiar  más  que  en  ese


            principio.

               Mañana...


               Su mente amenazaba con divagar, con alejarse de


            lo que estaba haciendo, ayudar a traer al mundo el


            último  de  esos  pequeños  seres,  en  su  carrera  de

            especialista. ¿Cuántos millares de mujeres gimieron


            de dolor en el lecho del parto, delante de él? No se


            atrevía a hacer un cálculo siquiera. ¿Y cuántos miles


            de  nuevas  vidas  se  iniciaron  entre  sus  manos?

            Tampoco  podía  recordarlo.  Tal  vez  con  su  ayuda


            vino al mundo un ladrón, un traidor, un asesino, un


            fratricida...


               No importaba. Mañana... (En realidad ya era hoy,

            puesto que terminaba su turno, y aquel niño que


            alzaba ahora por los pies era el último que recibiría







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