Page 63 - Ciencia Ficción - Selección 01
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su  atención...,  en  una  gran  maternidad;  pues  si


            requerían  su  ayuda  en  alguna  mísera  aldea,  no


            dejaría de acudir), mañana se romperían los lazos

            que le ligaban al mundo. Sólo se dedicaría a la vida


            del espíritu, y entonces...


               Se esforzó en volver a la realidad. La mujer que


            estaba al lado de la parturienta, su cuñada, daba la

            sensación de estar muy ocupada con lo que tenía


            que hacer: desinfectarse las manos y colocarse un


            pegajoso «traje» de plástico. En aquel momento le


            hizo la temible pregunta.

               El anciano vaciló antes de contestar. En apariencia,


            nada  parecía  marchar  mal,  en  cuanto  al  recién


            nacido.  Se  trataba  de  un  niño,  en  buenas


            condiciones  físicamente  y  que  dejaba  oír  un

            lloriqueo normal al enfrentarse con el mundo. Todo


            salía como debía salir. Y sin embargo...


               Acunó a la criatura en el brazo izquierdo, mientras


            le  alzaba  diestramente  un  párpado  y  luego  otro.

            Sesenta  años  de  práctica  habían  hecho  que  sus


            manipulaciones  tuvieran  una  gran  suavidad.


            Observó  a  fondo  los  vacuos  ojos  claros,  que


            contrastaban increíblemente con el color de la piel

            que los rodeaba.


               Más allá de ellos había..., había...


               Pero,  ¿qué  podía  decirse  de  una  criatura  como


            aquélla,  que  sólo  llevaba  unos  instantes  en  el

            mundo?  El  doctor  Kotiwala  suspiró  y  entregó  el


            niño a la cuñada de la madre, mientras el reloj de







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