Page 105 - Seveneves -Neal Stephenson
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oraciones, acudieron tres personas al atril central


            desde  el  que  había  hablado  la  presidenta  unos


            minutos antes. Hablarían en inglés y sus palabras


            se  traducirían  a  tantos  idiomas  como  intérpretes



            habían  logrado  reunir  los  organizadores.  La


            primera  fue  Mary  Bulinski,  la  secretaria  de


            Interior  de  Estados  Unidos,  una  montañera  y


            senderista  inveterada,  ágil  a  sus  sesenta  años  y


            bióloga  de  formación.  La  siguiente,  Celani


            Mbangwa,  una  mujer  alta,  sudafricana  y  artista


            reconocida.  El  último,  Clarence  Crouch,  un



            genetista  de  Cambridge  y  premio  Nobel,  que  se


            movía lentamente con ayuda de un bastón porque


            sus  genes  le  habían  jugado  una  mala  pasada  y


            había enfermado de cáncer de colon. Una de sus


            estudiantes  de  posdoctorado,  Moira  Crewe,  que


            parecía  no  alejarse  de  él  nunca,  lo  ayudaba  a


            moverse  sobre  la  superficie  rocosa.  La  mujer  de


            Clarence  se  había  suicidado  diez  años  antes,  y


            King’s College era lo único que mantenía vivo su



            cuerpo y su alma.




                    A todos les habían comunicado días antes lo


            que  sucedería  para  que  así  tuviesen  tiempo  de


            recuperarse  de  la  conmoción  y  pudiesen  estar


            presentables  en  televisión.  Los  habían  llevado  a





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