Page 1091 - Seveneves -Neal Stephenson
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que ascendía por la colina, el aparato despegó;
pudo sentir los nudos de presión que se
desvanecían cuando las alas perdían el contacto
con la tierra. Las únicas sensaciones en la piel de
los brazos eran las causadas por las lecturas que
las alas hacían de las corrientes de aire que fluían
por encima de ellas. Se dejó elevar lo suficiente
para darse un margen de error, luego bajó el
morro y se deslizó colina abajo, intercambiando
altitud por velocidad. El juego al que dedicaría el
resto del día sería almacenar un fondo de energía
a base de robárselo a la atmósfera. Al final lo
intercambiaría todo por altitud y ascendería en
espiral hasta un lugar donde la atmósfera cesaba.
Al acercarse a la orilla del lago, el prado dio
paso a los árboles. Era uno de los bosques más
maduros de la Nueva Tierra. Lo habían sembrado
unos pocos años después del Primer Tratado,
unos cien años atrás. Elevó el morro, pasó justo
por encima de las ramas superiores y volvió a
descender hasta quedar planeando sobre el agua
azul del lago: el núcleo fundido de un cometa,
que todavía estaba cobrando vida con algas y
peces sembrados. Con una orden de voz hizo que
el planeador dejara caer un tubo, no más ancho
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