Page 1094 - Seveneves -Neal Stephenson
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del fuselaje mientras dejaba definitivamente atrás
el lago.
Justo delante tenía un amplio prado, inclinado
hacia el sol, que sabía que era una excelente
fuente de energía. Acercándose lo suficiente para
que los lidares leyeran el aire, y sus ojos captaran
el movimiento de los pájaros, se ladeó hacia la
corriente térmica. Su primera aproximación fue
una estimación imprecisa basada en lo que oía,
pero tan pronto como entró y sintió las sutiles
corrientes de aire en los brazos y en las puntas de
los dedos fue capaz de usarla como lo hacían los
pájaros.
Media hora de ascenso dejó el lago como un
disco azul allá abajo y a ella la puso a la vista de
la región abierta hacia el sudeste, salpicada de
nubes en forma de caperuza de hongo que eran
señal de lo que buscaba. Intercambiando altitud
por distancia, planeó en línea casi recta hasta que
pudo coger esas corrientes térmicas y recargar su
almacén de energía. Tenía los ojos puestos a
varios cientos de kilómetros en una cordillera que
se elevaba sobre la costa oriental del océano
Pacífico. Sobre ellas las nubes estaban dispuestas
en grandes pliegues que corrían paralelos a las
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