Page 113 - Seveneves -Neal Stephenson
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alquiló un coche y condujo hasta allí para estar
con él.
El martes por la noche el personal del hotelito,
sin saber todavía lo que iba a pasar, sirvió la cena
tradicional con pavo. Los científicos, políticos y
militares que habían llegado desde todos los
rincones del mundo para afrontar el fin del
mundo intentaron apreciar el humor en aquella
fiesta. En cierta forma, Doob se sentía agradecido.
Agradecía que Amelia hubiese ido a estar con él.
Agradecía que hubiese aparecido en su vida en el
momento justo cuando más falta le hacía tener a
alguien cerca.
En Día 7, cuando conoció a Amelia y, al
instante, se enamoró de ella, se había sentido
como un tonto porque no sabía qué le pasaba a su
cerebro para reaccionar de aquella forma. Ella le
había hecho saber, de la forma precisa y firme con
que explica las cosas una profesora de primaria,
que el interés era recíproco. La escuela en la que
daba clase se encontraba a menos de dos
kilómetros del campus de Caltech, así que se
encontraban para tomar una cena rápida y
temprana antes de que ella volviese a casa a
poner notas a los trabajos y él regresase a su
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