Page 114 - Seveneves -Neal Stephenson
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despacho para comprobar y volver a comprobar
sus cuentas sobre la exponencial: el Cielo Blanco.
La división entre la alegría de un nuevo amor y la
sensación creciente de lo que iba a suceder era
casi demasiado grande para caber en su mente. Se
despertaba por la mañana y disfrutaba de esos
primeros y breves momentos de consciencia antes
de que su cabeza pasase incontrolablemente a un
tema u otro.
Tras volver de Camp David y la
teleconferencia donde le había explicado la
situación a la tripulación de la Estación Espacial
Internacional, ella le había preguntado qué le
inquietaba y él se lo había contado. Aquella fue la
primera noche que durmieron juntos; y
durmieron juntos cuatro veces antes de que él
fuese capaz de mantener relaciones sexuales. No
era el temor a la catástrofe lo que se lo impedía.
Los desastres podían ser excitantes. Algunos de
los mejores encuentros sexuales de su vida se
habían producido de camino al funeral de un ser
querido. Lo que le pesaba y lo dejaba impotente
era el estrés y la distracción de tener que
comunicar lo que sabía a una persona cada vez.
Problema resuelto. Ahora lo sabía todo el
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