Page 1386 - Seveneves -Neal Stephenson
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autorizada al continente y podía ser que Ariane se
sintiera dividida entre el deseo de disfrutar a
solas de un cuenco de fideos y el temor a perderse
algo.
Acabó acompañándolos. Abrieron una de las
cajas del equipo que habían llevado consigo
desde Cayambe y encontraron ropas de abrigo.
Luego recorrieron el hielo hasta llegar a unos
escalones que conducían a un pequeño puerto de
taxis acuáticos, y viajaron —unos cientos de
metros— hasta la costa de Beringia. Una escalera
no muy buena, que los robots mineros habían
tallado en la roca, los llevó desde el borde del
agua hasta un punto donde la pendiente se
suavizaba lo suficiente como para poder caminar.
A continuación otearon una calle principal que
penetraba en el continente unos cien metros antes
de terminar abruptamente contra una pared
vertical de piedra: un peñasco encajado
violentamente en el flanco de una gran montaña.
Incluso desde allí les quedó claro que el peñasco
era un trozo de la Luna. Se habían esforzado en
hacer que el lugar pareciera animado empleando
para adornar la entrada de los locales distintas
tecnologías de emisión de luz, que lanzaban
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