Page 1389 - Seveneves -Neal Stephenson
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local. Sin embargo, la situación sería muy
diferente si un neoánder mirase de esa forma a
una mujer. Parecía dinana, o quizás un cruce
entre dinano y teklano. No es que a los
Propietarios les importase. De hecho, era un local
administrado por mujeres y se suponía que las
Propietarias también lo eran. Pero había otros
clientes que ya se habían fijado en Bard en cuanto
entró y que le dedicaban tanta atención como a
las bailarinas. De no haber estado en compañía de
un teklano más voluminoso de lo habitual y una
dinana de mediana edad que proyectaba cierto
aire de «no me vayas a joder», hubiera sido fácil
que surgieran problemas. Puede que algunos de
los otros clientes hubiesen unido sus fuerzas para
descubrir si lo que contaban de los neoánderes era
cierto o simples exageraciones. Pero tal como
estaban las cosas, Bard solo tenía que preocuparse
de que no lo miraran demasiado y de que la
variedad salvaje de levadura que infestase la sidra
no lo dejara fuera de combate.
El patrón para las comunidades de este tipo y
las expectativas generales sobre ellas se habían
establecido unos quinientos años después de
Cero, cuando Cuna llegó a estar tan abarrotada
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