Page 1391 - Seveneves -Neal Stephenson
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inquietante para Kath Two y Ariane como
algunos de los otros. Más inesperado era el hecho
de que más de la mitad de los clientes fuesen
Aborígenes. Los que no lo eran —habían llegado
desde la losa de hielo que flotaba en el mar— se
distinguían por el corte de pelo, la ropa y la
postura. Pero eran tantos como los personajes más
desgreñados y llamativos de los que no estaba
claro a qué se dedicaban ni qué razones podían
tener para estar en Qayaq. Era muy probable que
algunos hubieran llegado a la costa desde una
ZAR a unos veinte kilómetros para hacer
negocios o para cualquier otra transacción. Qayaq
era más grande y tenía más gente de lo que
habían esperado, lo que sugería un crecimiento de
población y comercio que superaba los límites
establecidos por el Tratado. Al abrigo de las
montañas y aislada la mayor parte del tiempo por
densas nubes, crecía una ciudad ilegal. Si pasaba
allí, estaría pasando en otros lugares de Azul.
Rojo tenía que saberlo. Las nubes no bastaban
para mantenerlo en secreto. Entonces ¿por qué
Rojo no presentaba una queja diplomática?
Porque probablemente Rojo estuviese haciendo lo
mismo, incluso a mayor escala y había establecido
con Azul el acuerdo tácito de no causar
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