Page 1393 - Seveneves -Neal Stephenson
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coño haces aquí?»— a aquel joven ivyno. A juzgar
por la ropa —a la moda de cinco años atrás en
Chainhattan, personalizada con trozos de pelo
animal, huesos y pieles— era un Aborigen con
conexiones comerciales con Qayaq. Quizás el
chico más listo de su ZAR, el hijo de unos
excéntricos soñadores ivynos, buscando algo en lo
que emplear el cerebro. Había estado en el bar en
compañía de algunos compañeros dinanos, pero
todos parecían haberse sentido más avergonzados
que excitados por las bailarinas desnudas.
—¿Vais a las montañas? —preguntó. Se había
fijado en la ropa: nueva, de muy buena calidad,
extremadamente abrigada.
A todos les pareció una forma inocente de
empezar la conversación. A todos excepto a Ty,
que antes de que los otros pudiesen responder
dijo:
—No necesitamos guía.
El chico no se dio por aludido.
—Un guía —repitió, como si Ty hubiese
introducido en la conversación una idea
estrafalaria pero interesante—. No me da la
impresión de que seáis de los que contratan guías.
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