Page 258 - Seveneves -Neal Stephenson
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ordenadores, ropa y tantas herramientas como
tenían o podían pedir prestadas en el
monovolumen que Doob había alquilado en el
aeropuerto. En la vaca ataron algunas bicicletas y
algo de material de acampada. Doob no tenía ni
idea de adónde iban ni para qué, pero daba la
impresión de que planeaban levantar una nueva
civilización a base de lona azul y abrazaderas de
plástico.
ACABARON EN UN ATASCO de veinte
minutos, saliendo en dirección este como a las dos
de la tarde. En aquella época del año, en la alta
latitud de Seattle, les quedaban dos horas de luz
solar.
La mayoría de ellos se quedaron dormidos de
inmediato. Henry, en el asiento del copiloto, hizo
un intento conmovedor por permanecer
despierto, pero al final también se durmió. Era un
buen chico y Doob sabía que se disculparía en
cuanto despertase. Pero Henry no era padre, y no
comprendía que cuando lo eres, pocas cosas
resultan más satisfactorias que ver dormir a tu
hijo. Así que Doob, sintiéndose todo lo satisfecho
que era humanamente posible dadas las
circunstancias, condujo en dirección a las
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