Page 580 - Seveneves -Neal Stephenson
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mismo aspecto que ayer y el mismo que antes de
ayer. Semejante actividad meteórica habría sido el
acontecimiento astronómico más asombroso de la
historia humana de haberse producido dos años
antes. Pero a partir de la primera piedra grande,
que había caído en Perú solo unos días después
de Cero, los impactos de bólidos habían ido
aumentando paulatinamente. La gente se había
acostumbrado. Había quien publicaba en las
redes sociales autorretratos con la cara roja,
resultado de sufrir «quemaduras de bólido», es
decir, un caso agudo de quemadura solar por
exposición a la luz ultravioleta emitida por las
colas de los meteoros en el cielo cercano.
«Ahora mismo estoy mirando», escribió Doob.
Quiso añadir «Me gustaría estar ahí», pero sería
una estupidez. «Da la impresión de que se
aproxima uno grande sobre el sur de la Columbia
Británica».
«Ya veo —respondió Henry—. Siento el
calor».
«¿Muy ocupado?».
«Ya sabes. Activando y montando a los
muchachotes, preparándonos para el Derroche».
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