Page 598 - Seveneves -Neal Stephenson
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tomó una decisión y entró.




                    Poco después Ivy pasó por el mismo punto, se


            demoró  un  instante  y  miró  por  el  tubo.  Era


            posible  ver  la  Tierra  mirando  a  lo  largo  de  él,


            pasando a través de la cápsula esférica y por las



            ventanas. Normalmente, eso implicaba ver la luz


            azul de los océanos y la luz blanca de las nubes y


            de los casquetes de hielo. A veces también se veía


            mucho  verde  cuando  pasaban  sobre  zonas  bien


            irrigadas del planeta, o algo de amarillo sobre el


            Sahara.




                    En ese momento la luz era naranja porque la


            Tierra ardía.




                    Había  gente  gritando  en  la  cápsula.  Seguro


            que la habían mandado a ella para calmarlos. Ivy


            casi  entró,  atraída  por  el  poder  magnético  de  la



            fascinación.  Era  como  si  algún  dios  hubiese


            atacado  la  Tierra  con  un  equipo  de  soldadura  a


            modo  de  espada  que  dejaba  delgadas  líneas  de


            incandescencia. Algunas eran rojas y claras: cosas


            que ardían en la superficie. Otras eran de un azul


            blanco  cegador  y  evanescente:  las  que  los


            meteoritos dejaban en la atmósfera.




                    Tuvo la impresión de que casi podía sentir el




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