Page 912 - Seveneves -Neal Stephenson
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conscientes y a poner objeciones.
El hombre que sangraba miró a Julia con el ojo
que la hinchazón todavía no había cerrado.
—¡Julia! —gritó.
Extrañamente, Julia no tenía nada que hacer.
Los otros marcianos estaban ocupados moviendo
los suministros a la héptada a través del puerto.
Uno a uno los marcianos también lo hicieron y
enseguida el espacio quedó libre. Al principio
pasó del hombre que sangraba, pero llegó un
momento en que solo quedó un marciano: el
propio Paul Freel. Como carecía de la necesidad
de ceremonia de Ravi, repasaba una lista en su
tableta, sin prestarle atención a Julia.
—¡Julia! —repitió el hombre maniatado. No
gritaba. Era casi un tono de conversación.
—Sí —dijo ella al fin.
—¿Cómo se llama tu amiga? —preguntó,
señalando a Camila con la cabeza.
Julia se enfadó un momento ante esa pregunta
impertinente, pero luego recordó que nunca es
tarde para convertir un enemigo en amigo.
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