Page 1007 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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el hueco y comenzaron a mirar de arriba abajo,


              apuntando con las linternas de un lado a otro.


              Varios pisos más abajo, más Puños abrieron otra


              puerta; pero tuvieron que retirar las cabezas con


              rapidez porque un ascensor que subía casi los


              decapita.





                  Nell  había  imaginado  que  el  establecimiento


              de  madame  Ping  era  refugio  de  una  célula


              aislada de Puños, pero ahora quedaba claro que


              la  mayoría,  si  no  todo  el  edificio,  había  sido


              ocupado. Es más, todo Pudong podría ser ahora


              parte  del  Reino  Celeste.  Nell  estaba  más  pro‐


              fundamente aislada de lo que había temido.





                  La  piel  de  sus  brazos  brilló  de  un  color


              amarillo rosado bajo el rayo de la linterna que


              venía de abajo. No cometió el error de mirar a la


              luz  cegadora  y  no  tuvo  que  hacerlo;  la  voz


              excitada  de  los  Puños  le  dijo  que  la  habían


              descubierto. Un momento más tarde, la luz se


              desvaneció  cuando  un  ascensor  que  subía  se


              interpuso entre ella y los que la habían visto.





                  Recordó a Harv y a sus amigos saltando por


              los ascensores en su viejo  edificio  y  llegó  a  la


              conclusión de que ése sería un buen momento


                                                                                                   1007
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