Page 1004 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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cautelosos y respirando profundamente para no
sentir el dolor que surgía de aquellas partes de
su cuerpo que eran más delicadas y vulnerables
y que, sin embargo, habían sido más
viciosamente maltratadas por sus captores. Se
fue hacia atrás con las manos esposadas y agarró
el mango del cuchillo.
Se aproximaban pisadas por el pasillo.
Alguien debía de haber oído el silbido del C.M.,
y había pensado que era hora de cenar. Pero
Nell no podía apresurarse; tenía que ser
cuidadosa.
La puerta se abrió. Era uno de los oficiales de
los Puños, quizás el equivalente a un sargento.
Le apuntó con una linterna a la cara, luego rió y
encendió la luz del cuarto. El cuerpo de Nell
bloqueaba la visión del C.M. pero era evidente
que ella buscaba algo. Probablemente el Puño
dio por supuesto que era comida.
Él se adelantó, y le dio una patada en las
costillas, luego la agarró por el brazo y la apartó
del C.M., provocándole tal dolor en las muñecas
que le corrieron lágrimas por la cara. Pero
sostuvo el cuchillo.
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