Page 1003 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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ocasiones, Nell fue ultrajada de la forma que
durante tanto tiempo había sospechado
inevitable. Cerró los ojos durante la comisión de
aquellas atrocidades, sabiendo que pese a
cualquier cosa que le hicieran al contenedor de
su alma aquél y otros como aquél, su alma
estaba serena, tan lejos de su alcance como la
luna llena de los furiosos encantamientos del
chamán aborigen. Intentó pensar en la máquina
que estaba diseñando en la cabeza, con ayuda
del Manual, cómo se unían las ruedas y giraban
los cojinetes, cómo se programaba la lógica de
barras y dónde se almacenaba la energía.
Durante la segunda noche en el armario,
después de que la mayoría de los Puños se
hubiesen ido a la cama y la utilización del
compilador de materia aparentemente había
cesado por esa noche, ordenó al Manual que
cargase el diseño en la memoria del C.M., y
luego se arrastró y apretó el botón COMIENZO
con la lengua.
Diez minutos más tarde, la máquina liberó el
vacío con un gemido. Nell abrió la puerta con la
lengua. En el suelo del C.M. había un cuchillo y
una espada. Se dio la vuelta con movimientos
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