Page 1006 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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impulso  y  grabó  una  larga  hendidura  en  la


              pared. Ese asalto expulsó una prodigiosa canti‐


              dad de sangre que Nell dejó atrás todo lo rápido


              que pudo. Otro hombre vigilaba el ascensor y,


              cuando  vino  a  investigar  el  sonido,  ella  lo


              atravesó  un  par  de  veces  rápidamente,


              recordando a Napier.





                  Los ascensores estaban ahora bajo cierto tipo


              de  control  central  y  probablemente  los


              vigilaban; más que apretar el botón en el pasillo,


              cortó  un  agujero  en  las  puertas,  se  guardó  la


              espada  y  bajó  por  la  escalera  que  recorría  el


              hueco.





                  Se  obligó  a  bajar  despacio  y  con  cuidado


              apretándose contra los travesaños cada vez que


              pasaba  el  ascensor.  Para  cuando  había  bajado


              quizá  cincuenta  o  sesenta  pisos,  el  edificio  se


              había  despertado;  todos  los  ascensores  se


              movían continuamente, y cuando pasaban a su


              lado,  podía  oír  a  los  hombres  hablando


              excitados en el interior.





                 Varios  pisos  por  debajo  entraba  luz  en  el


              hueco.  Habían  forzado  la  apertura  de  las


              puertas. Un par de Puños metieron la cabeza en


                                                                                                   1006
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