Page 1043 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Leyendo el mensaje, a Cari le sorprendió
momentáneamente que su Soberana le diese
una posición equivalente a Nell; pero al
reflexionar vio que era un acto
simultáneamente justo y pragmático. Durante
su estancia en las calles de Pudong, había visto
lo suficiente del Ejército Ratonil (como, por
alguna razón, se autodenominaban) para saber
que, de hecho, constituían una especie de
nuevo grupo étnico, y que Nell era su líder
incuestionable. La estima de Victoria por la
nueva soberana estaba bien fundada. Y al
mismo tiempo, el Ejército Ratonil estaba
ayudando a proteger a muchos atlantes para
que no fuesen hechos prisioneros o algo peor
por el Reino Celeste, lo que convertía aquel
reconocimiento en un acto eminentemente
pragmático.
Le tocó a Cari Hollywood, que había sido
miembro de su tribu adoptiva durante sólo
unos meses, el transmitir los saludos y felicita‐
ciones de Su Majestad a la Princesa Nell, una
chica de la que sabía a través de Miranda pero
que nunca había conocido y que apenas podía
imaginar. No necesitó reflexiones muy
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