Page 1039 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Quince minutos después, estaban libres en las


              calles de Pudong. Cari Hollywood encontró el


              camino al campamento atlante local, donde se


              presentó, y pasó unos minutos escribiendo una


              carta a la viuda del coronel Spence; el coronel


              se  había  desangrado  hasta  morir  por  una


              herida en la pierna durante el viaje a través del


              río.





                 Luego extendió las páginas en el suelo frente a


              él y volvió al propósito que le había ocupado en


              la habitación del hotel durante los últimos días,


              es  decir,  la  búsqueda  de  Miranda.  Había


              comenzado  la  búsqueda  a  petición  de  lord


              Finkle‐McGraw,  y  la  había  continuado  con


              creciente  pasión  durante  los  últimos  días  al


              haber empezado a entender que había echado


              de menos a Miranda, y ahora seguía haciéndolo


              desesperadamente; porque había comprendido


              que  en  esa  búsqueda  podría  residir  la  única


              esperanza para la salvación de decenas de miles


              de ciudadanos exteriores ahora atrapados en las


              calles  muertas  de  la  Zona  Económica  de


              Pudong.










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